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18 de abril de 2007

MANTRAS

¿Qué son los mantras? ¿Para qué sirven?
Los Mantras son oraciones, canciones cortas o estribillos utilizados en las filosofías Hindú y Budista que se repiten de forma indefinida con el fin de invocar determinadas "energías latentes". Los mantras son una vibración que disuelve los oscurecimientos y activa lo luminoso; son muy poderosos cuando se repiten con fé y constancia. Aquí dos mantras budistas que utilizo en mis meditaciones diarias.

Coloca el mouse encima de las figuras para ver información sobre ellas.



Buda Amitabha. Su nombre significa LUZ INFINITA y simboliza el amor y la compasión

Mantra de Amitabha (para disolver el apego y deseo)
OM AMITABHA HRI
(recita la mayor cantidad de veces posible para disolver tu apego, la exageración de las cualidades de lo apegado y la minimización de sus inconvenientes)



Avalokiteshvara o Chenrezig para los tibetanos. Significa el señor que mira hacia abajo con compasión

Mantra de la compasión(DE AVALOKITESHVARA o CHENREZIG)(para desarrollar la compasión)

OM MANI PEME HUM
(recita la mayor cantidad de veces posible para desarrollar tu compasión, el deseo de que todos los seres estén alejados del sufrimiento, a lo largo de todas nuestras vidas) Este mantra sugiere la unión de las cualidades de la sabiduría (el loto) y la compasión (la joya).


¿Te gusta Kate Bush?

A mi me encanta. Esta es mi canción favorita, se llama "Wuthering heigths" o "cumbres borrascosas". Escucha la letra y disfrútala!


17 de abril de 2007

ROSTROS

Miradas, sonrisas. No importa de donde vengan, todas dicen mucho de la vida, la cultura, las costumbres...

Coloca el mouse encima de cada
foto y encontrarás información sobre ella.


El hijito de Eutropio. Chontabamba, Perú
Monje Budista. Templo Bayon. Camboya
Mujer Masai. Tanzania
Los años de la inocencia. Qanawat. Siria

El mejor alimento. Chincheros, Cuzco. Perú

Músico de siempre. Xochimilco. México

Tribu Karen. Mae Hong Son. Tailandia

Tejedoras de alfombras. Marrakesh, Marruecos

Rostro amigo en Sukhothai, Tailandia

Monja Budista. Templo Bayon. Camboya

Camino a Perfume Pagoda.Vietnam

Celebrando Navratri. Delhi, India

Vendedora de especies. Ayuthayah, Tailandia
Vendedor de telas. Delhi, India

El Precio de la VIDA

En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados y donde se invierten fortunas en encontrar la cura para muchas enfermedades y poder salvar millones de vidas, es paradójico ver cómo día a día mueren millones de seres humanos víctimas de la violencia, el olvido, el odio y el resentimiento: Kamikazes que vuelan lugares atestados de gente, matando miles de personas; adolescentes que matan a gente a mansalva sin explicación alguna, guerras sin sentido donde se pierden vidas inocentes.
Esta ola de violencia es como una lacra que afecta a cada rincón de este nuestro planeta y porsupuesto el Perú no es la excepción. Hace diez días un grupo de asaltantes armados entró en la hacienda del empresario José Li, lo secuestraron y terminó muerto en un tiroteo confuso.
Días posteriores al asesinato, tuve la oportunidad de hablar con una de las personas que estuvo de rehén en la casa del señor Li a quien llamaremos Señora X, porque hasta vergüenza ajena me da publicar su nombre. A medida que me contaba los acontecimientos de ese día, me daba cuenta de una espeluznante realidad: la gente no es consciente de la fortuna que tiene de vivir, de respirar, de andar, simplemente de estar en este mundo y negocia su vida como si fuese un kilo de arroz, todo por unos cuantos objetos sin valor.
En pleno secuestro, los asaltantes armados despojaron a los invitados de sus objetos de valor (billeteras, celulares, joyas, relojes, llaves de autos, etc); en esos momentos lo que un ser humano consciente del peligro de muerte al que está expuesto, entrega lo que sea con tal de salvar su vida; eso creía yo, pero no fue así: esta persona decidió esconder sus pertenencias, que dicho sea de paso no llegaban ni a los U$50, en sus pantalones para que no le fueran arrebatados; ustedes pensarán: tal vez eran objetos con un profundo valor sentimental... una vez más la respuesta es incorrecta. Eran chucherías compradas en una tienda cualquiera. Lo peor de todo es que la señora X contaba esto como una gran hazaña...nunca se dió cuenta que no sólo puso su vida en peligro sino que además la de las 40 personas que estaban con ella. El incidente no llegó a mayores y no fue descubierta, pero ese no es el punto. Una vez más comprobamos que el egoísmo y la falta de solidaridad hacia con los demás es evidente.
¿Cuánto vale tu vida? ¿Cuánto vale la de los demás?

15 de abril de 2007

Viaje a Ayampe, Ecuador. Febrero 2007.

Coloca el mouse encima de cada
foto y podrás ver información sobre ella.
Cada vez que tengo la oportunidad, salgo de viaje; ya sea dentro o fuera del Perú. Esta vez terminé en tierras del norte, no donde el tío Sam con quien la mayoría sueña. Estuve en una playa linda, sin tumultos ni turistas, sin tráfico ni bulla donde aún se respira paz, donde se puede caminar en la playa sin chocarte con la gente ni con los vendedores de hasta lo inimaginable y sobretodo donde puedes sentarte a ver un sunset maravilloso y meditar con el sonido hipnotizador de las olas, las gaviotas y los cormoranes; ahí la industria turística aún no ha quebrado la relación armónica hombre-naturaleza. Se llama Ayampe y es una de las playas que está dentro de la llamada "Ruta del Sol". Está ubicada a 25 escasos minutos de la famosa, turística, y caótica "Montañitas" donde pululan hippies, "surferitos", fumones, hueveros y todo el que logre caber ya que está totalmente saturada.
Esta vez viajo con Pati Claret, amiga del yoga y con quien he viajado ya un par de veces más.
El viaje empieza en la estación de buses "Cruz del Sur" donde nos esperan 18 horas de viaje hasta la ciudad de Tumbes, claro que en primera clase donde iremos más cómodas y el sueño no será tan difícil de alcanzar. Salimos a las 4pm. Bon Voyage!
A lo largo del viaje, nos damos cuenta que los paisajes de la costa peruana son áridos, sin embargo el mosaico de colores y formas de los cerros esculpidos por el viento y la arena despiertan nuestra imaginación.

costa del Perú

Para suerte nuestra, pudimos dormir casi todo el viaje. Puntualmente llegamos a Tumbes luego de 17 horas y media; ahí nos esperará Miguel Salazar quien nos llevará a hacer los trámites migratorios respectivos en la frontera. Parece que la burocracia no ha llegado a los puestos de migración o ese día tuvimos suerte, en un dos por tres hicimos el registro de salida del Perú y el de entrada a Ecuador.
Ahora a esperar nuestra camioneta de Transfosur que nos llevará a Guayaquil. Llegará? Mejor esperamos sentadas...


Esperando Bus de Transfrosur en la frontera Perú-Ecuador















El viaje fue super cómodo y con concierto incluido (los ronquidos de una pasajera que para suerte mia estaba a mi lado); por suerte el viaje fue corto (3 horas y media). Finalmente en Guayaquil nos recibió Lorna con chofer y todo (faltó la alfombra roja).
Decidimos quedarnos en Guayaquil una noche en casa de unas amigas de Lorna para descansar y visitar un poco la ciudad. En los últimos años, la ciudad de Guayaquil ha dado un cambio sorprendente y ha pasado de ser un lugar soso, sin gracia, a ser una metrópoli moderna e interesante.
Salimos un poco tarde de Guayaquil rumbo a Ayampe, con camioneta prestada, lo que nos ahorró hacer transbordo de bus a bus y caminar hasta la casa de Lorna que queda un poco lejos de la carretera.
El camino a Ayampe es muy bonito, fuimos a lo largo de la costa en la llamada "Ruta del Sol", ruta turística promocionada por el gobierno ecuatoriano y que se ha convertido en un destino muy popular.
En el camino nos detuvimos a comprar de todo un poco y tuve la oportunidad de tomar algunas fotos.
Hamacas Made in Ecuador Finalmente llegamos a Ayampe; uff! que vista tan linda desde la casa de Lorna, un sitio maravilloso rodeado de montañas, océano y vegetación (aunque en esta época ha habido una sequía fuerte y el verdor no está en todo su esplendor); el mar: tibio; es un lugar tranquilo donde se escuchan los graznidos de las gaviotas y de otras aves costeras. El clima es perfecto: mucho sol y calor en el día y en la noche el frescor que nos da la brisa marina en esta época del año, y hace que el sueño sea supremo.
En las mañanas un poco de yoga a veces, caminatas en la playa, y el nuevo grito de la moda inventado por 3 peruanas con mucho tiempo libre y nada que hacer: el "Yogagua". Sunsets maravillosos acompañados por sesiones de meditación.

No hablo más y los dejo con algunas imágenes del viaje...hasta la próxima!



Puente Nuevo en Ciudad de GuayaquilBarrio otrora muy peligroso, en la actualidad restaurado y puesto en valor turístico










Sunset en AyampePlayas y lagunas en Ayampe











Vista desde el Hotel De izquierda a derecha: Lorna, Pati, Marietta, Gisella y Mónica










Otro sunset



14 de abril de 2007

Sobre el apego



El Budismo nos enseña que todo sufrimiento que el ser humano siente a lo largo de su vida es causado por los apegos a los que estamos esclavizados: al dinero, a un mejor trabajo, a un mejor auto, a una casa más grande, a ser mejor que el otro; sin embargo, no sólo vivimos obsesionados por las cosas materiales, muchas veces el apego afectivo es el que más nos hace sufrir en algún momento de nuestra existencia: la pareja, los amigos, la familia; pensamos que son nuestros y que siempre estarán con nosotros y egoístamente los retenemos quitándoles la oportunidad de dar ese gran paso.
Nos vanagloriamos de las creencias que tenemos y de los preceptos que seguimos aplicadamente; sin embargo, cuando se presenta una situación en la vida, no estamos dispuestos a aceptar las pruebas difíciles que nos hacen tambalear y que no aceptamos; el ejemplo más claro es la muerte de un ser querido: ¿Estamos dispuestos a aceptar que la vida nos "quite" a alguien que queremos?; ¿Realmente ponemos en práctica nuestras creencias, la fe que cada día decimos tener y que nos dice que hay una vida mejor después de esta, que al dejar este mundo terrenal llegaremos a un mundo más desarrollado espiritualmente? En el mundo occidental la palabra muerte da miedo, es sinónimo de sufrimiento, de angustia de inquietud; necesitamos cambiar esa visión que está tan arraigada en nuestro ser. El camino es difícil, pero paso a paso podemos entender que dejar este mundo significa dar un paso adelante. Me sucedió hace 3 meses cuando mi abuelo dejó este mundo, entendí que él necesitaba dejarnos físicamente sin miedo ni culpas, dejando el dolor físico que lo hacía sufrir. Entendí que podía ayudarlo a dar ese gran paso, tranquilo, rodeado de amor y de una energía maravillosa. Fue un momento difícil, que luego se convirtió en paz y por qué no en tranquilidad y alivio.
No importa a qué religión pertenezcamos; lo que importa es que allá arriba hay una energía maravillosa que siempre nos guiará y que nos enseñará a dar todo el amor que tenemos en nuestro corazón. Papo, te quiero mucho.