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26 de julio de 2007

Viaje a Santiago de Chile. Julio 2007

Este año he hecho un pequeño periplo por Sudamérica y no me puedo quejar, han sido experiencias muy bonitas y aunque muy distintas una de la otra, todas me han dejado una enseñanza. Primero fue Ecuador, luego Argentina y ahora Chile.
El objetivo de este viaje fue principalmente hacer yoga: Viajo una vez más con mi compañera inseparable de viajes y una amiga muy especial, Patic. Se nos presentó una súper oportunidad que no podíamos dejar pasar y la tomamos... cuando, por distintas circunstancias, cada una por separado tomó la decisión de terminar una etapa y empezar con una nueva, las cosas empezaron a darse y a fluir sin que hiciéramos esfuerzo alguno. Todo está siendo puesto en el camino de una forma tan sorprendente, que a veces ya me parece de otro mundo y no le encontramos explicación (¿hay que hacerlo?). A medida que caminamos por este nuevo sendero de la vida, encontramos a gente increíble, oportunidades imperdibles llenas de enseñanzas y situaciones que me dejan boquiabierta; pero lo mejor de todo es que cada día estamos aprendiendo más.

Después de nuestro maravilloso viaje a Buenos Aires y de todo lo lindo que pasó por allá, nos embarcamos en esta nueva experiencia, que como dije en un post anterior, sabíamos iba a ser totalmente diferente a la experiencia con Marina, pero íbamos con las ganas de seguir aprendiendo, profundizando y entendiendo este camino del yoga que es parte de nuestra esencia, y de seguir conociéndonos interiormente.
Los preparativos al viaje estuvieron muy bien, siempre con la buena estrella que ilumina nuestro andar.
Mi trabajo me ocasionó un par de sustos que casi me infartan, pero así es la vida de las aeromoscas, así que buena cara y adelante; finalmente sabía que todo se iba a dar bien, como siempre.
Llegamos a Santiago tempranito en la mañana en vuelo de Lan con un frío bastante respetable, aunque siempre listas con las panties de lana para no agarrar un resfriado. Del aeropuerto tomamos un servicio de transporte llamado Transvip que nos llevo al B&B donde nos quedamos en Providencia por U$9 cada una (nada mal).
Nos pegamos una buena descansada y en la tarde nos fuimos a conocer Yogashala, el centro que habíamos escogido para practicar yoga. Qué puedo decir, el lugar es maravilloso, súper bien diseñado en una zona muy linda rodeada de nevados y muchos árboles. Aquí se puede practicar distintos tipos de yoga y hay una gran variedad de horarios, cursos y profesores y aparte hay seminarios internacionales todo el tiempo con la participación de profesores de distintas partes del mundo.

Colocar el mouse encima de cada foto para ver información sobre ella.

Patic en la entrada principal de Yogashala Símbolo de Yogashala en la puerta de entrada


Vista desde el salón Little BuddhaPasadizo que lleva a la puerta de entrada y vestíbulo Avenida Sánchez Fontecilla,Las Condes...Camino a Yogashala
Queremos sacarle el jugo a nuestra estadía en Yogashala, así que estamos haciendo, cada vez que se puede, dos clases diarias.
Tuvimos la oportunidad de practicar con más de un profesor y en niveles distintos; ésto tuvo sus lado favorable, y el otro lado también. Lo importante es que aprendemos, vemos lo bueno y lo malo, los aciertos y los errores y de todo eso nuestra experiencia va creciendo. Hemos conocido a gente súper bacán y eso es muy importante. Ha sido una experiencia que una vez más nos ha enriquecido mucho y hay que agradecer por esta oportunidad.
Pero como todo en la vida, tiene que haber variedad; así que también nos dimos nuestro tiempo para turistear un poco, para divertirnos y para hacer un poquito de locuras, como siempre (jeje!!).
El transporte público en Santiago es fabuloso: Para poder trasladarnos compramos el VIP card en la estación del metro que cuesta 1000 pesos (U$2) y uno la recarga con la cantidad de dinero que desee. Lo bueno de la tarjeta es que te ahorra la molestia de hacer cola cada vez que quieras comprar un pasaje y lo me jor de todo es que te sirve para el transantiago (línea de buses) también; no tuvimos nungún problema y al segundo día ya parecíamos locales.
Visitamos e hicimos de todo un poco: El Centro de la ciudad y su Plaza de Armas, El Cerro Santa Lucía, el barrio bohemio de Lastarria, El Cerro San Cristóbal desde donde se puede observar la alarmante contaminación en la que viven los habitantes de esta ciudad y claro, como las compras no podían faltar, fuimos a un par de malls a ver cositas (realmente a ver, porque Santiago está carísimo). En cuanto a la comida; ahora entiendo por qué los Chilenos nos copian todos nuestros platos y bebidas: La comida es terrible, se come muy mal y nos costó muchísimo encontrar un lugar rico para disfrutar. Una noche nos salimos de tres restaurantes porque no había variedad y una vez la comida nos cayó mal...tanto era el rollo que empezamos a buscar restaurantes peruanos para ir a comer; pero como somos buenas pobres, nos las ingeniamos con fruta, queso, pan, galletas, vino, pizza y logramos encontrar un par de restaurantes ricos (El Asian Bistro en el Mall Parque Arauco, comida oriental riquísima...Patic aprendió a comer con palitos chinos!!!)

Catedral de Santiago Plaza de Armas



Entrada al Cerro Santa Lucía Vista de Santiago y sus nevados desde el Cerro Santa Lucía

Paseo en teleférico, Cerro San Cristóbal No es niebla, es la alarmante vista de la contaminación de Santiago desde el Cerro San Cristóbal

Yoga en el Cerro Santa Lucía: Patic & yo en MalasanaPatic en Urdhva Dhanurasana



Yo en Virabhadrasana III Patic en Garudasana

Yo en Eka pada koundinyasana ITomando un juguito en un sitio simpático de Santiago, con un cielo maravilloso atrás que parece un óleo


Gracias Santiago por acogernos, gracias a Polly, Magda, Emma y Ernesto por las clases; y gracias Dana por los consejos y recomendaciones.
Estos viajes son el principio de un largo camino de aprendizaje y cambios muy buenos, y ya se vislumbran otros más muy pronto....pero por ahora, nos estamos concentrando en nuestro tan ansiado viaje a la India que será el próximo setiembre. Soy muy afortunada, y cada día agradezco por todo lo que me está pasando.
Namaste.

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