Cine- Literatura- Música- Fotografía- Viajes- Reflexiones- Budismo- Reiki- Filosofía Oriental- Yoga y más...

17 de abril de 2007

El Precio de la VIDA

En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados y donde se invierten fortunas en encontrar la cura para muchas enfermedades y poder salvar millones de vidas, es paradójico ver cómo día a día mueren millones de seres humanos víctimas de la violencia, el olvido, el odio y el resentimiento: Kamikazes que vuelan lugares atestados de gente, matando miles de personas; adolescentes que matan a gente a mansalva sin explicación alguna, guerras sin sentido donde se pierden vidas inocentes.
Esta ola de violencia es como una lacra que afecta a cada rincón de este nuestro planeta y porsupuesto el Perú no es la excepción. Hace diez días un grupo de asaltantes armados entró en la hacienda del empresario José Li, lo secuestraron y terminó muerto en un tiroteo confuso.
Días posteriores al asesinato, tuve la oportunidad de hablar con una de las personas que estuvo de rehén en la casa del señor Li a quien llamaremos Señora X, porque hasta vergüenza ajena me da publicar su nombre. A medida que me contaba los acontecimientos de ese día, me daba cuenta de una espeluznante realidad: la gente no es consciente de la fortuna que tiene de vivir, de respirar, de andar, simplemente de estar en este mundo y negocia su vida como si fuese un kilo de arroz, todo por unos cuantos objetos sin valor.
En pleno secuestro, los asaltantes armados despojaron a los invitados de sus objetos de valor (billeteras, celulares, joyas, relojes, llaves de autos, etc); en esos momentos lo que un ser humano consciente del peligro de muerte al que está expuesto, entrega lo que sea con tal de salvar su vida; eso creía yo, pero no fue así: esta persona decidió esconder sus pertenencias, que dicho sea de paso no llegaban ni a los U$50, en sus pantalones para que no le fueran arrebatados; ustedes pensarán: tal vez eran objetos con un profundo valor sentimental... una vez más la respuesta es incorrecta. Eran chucherías compradas en una tienda cualquiera. Lo peor de todo es que la señora X contaba esto como una gran hazaña...nunca se dió cuenta que no sólo puso su vida en peligro sino que además la de las 40 personas que estaban con ella. El incidente no llegó a mayores y no fue descubierta, pero ese no es el punto. Una vez más comprobamos que el egoísmo y la falta de solidaridad hacia con los demás es evidente.
¿Cuánto vale tu vida? ¿Cuánto vale la de los demás?

No hay comentarios.: